En las dos últimas décadas del siglo XIX, los colonos lograron desarrollar una pequeña industria. En Valdivia se constituyó un sector dedicado a la elaboración de cerveza, curtiembres, astilleros y aserraderos; en las orillas del lago Llanquihue y en los llanos de Osorno, las actividades agropecuarias se desarrollaron en función del abastecimiento de insumos para el enclave valdiviano y en Puerto Montt prosperó el comercio con Hamburgo, lo que contribuyó al aumento de la demanda para la producción de los colonos alemanes.
En cuanto al tema gastronómico, rápidamente se comenzó a difundir el kuchen (en alemán quiere decir torta/bizcocho y se pronuncia ‘cujen’) es la tarta que todos quieren probar, cuando llegan al sur de Chile.
Es un pastel de masa al que se le agrega una salsa dulce de frutas como frambuesas, frutillas, grosellas,moras o cerezas, entre otras, y luego crema. Ésta es solo la receta básica de kuchen, ya que existen innumerables ingredientes que se pueden utilizar, como ricota, manzana y nueces. y las carácterísticas migas llamadas streusel.
La historia cuenta que a través del tiempo, las abuelas (oma en alemán) lograron cosechar un vasto conocimiento de cada receta de kuchen. Ellas guardaban celosamente las recetas y en forma secreta las transmitían a sus hijas y nietas, lo que representaba un tesoro familiar.
Cada familia tenía su propia forma de preparación de kuchen y en las fiestas era todo un desafío elegir quién llevaba el postre más delicioso. la masa del kuchen no es un tarta o pie cualquiera, y quienes crecimos degustándolo de diferentes manos damos fe de eso.
Cada familia tenía su propia forma de preparación de kuchen y en las fiestas era todo un desafío elegir quién llevaba el postre más delicioso. la masa del kuchen no es un tarta o pie cualquiera, y quienes crecimos degustándolo de diferentes manos damos fe de eso.



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